BAUTISMO


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VITAMINAS PARA EL CORAZÓN,

Fiesta del Bautismo del Señor

Esta fiesta es fácil de celebrar, pero no es fácil de interpretar. Hay tantas interpretaciones como la imaginación y la especulación permite.

Y esto ha sido así desde los primeros años del Cristianismo. ¿Por qué el Señor se bautizó si el bautismo que Juan ofrecía en el Jordán era un bautismo de Penitencia o arrepentimiento? ¿De qué necesitaba el Señor arrepentirse?

La tradición cristiana, temiendo herejías a partir de esa escena –y que en realidad, no pudo evitar –trató de dar muchas explicaciones moralizantes y ejemplificadoras que, inclusive, algunos siguen repitiendo hasta el día de hoy.

San Ignacio de Antioquía, y luego Santo Tomás de Aquino, dirán que la razón principal fue la de purificar el agua del sacramento del bautismo.

San Cirilo de Jerusalén dijo que “fue para conferir a las aguas el olor de la divinidad” (muy poético y místico). San Melitón prefirió una metáfora: “Aun siendo totalmente puros ¿no se bañan en el océano el sol, la luna y las estrellas?”.

Es el mismo Mateo quien nos señala el escándalo de Juan el Bautista cuando Jesús acudió a él para que lo bautizara: Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” (Mt 3,14)

De esta forma, no podemos caer en una interpretación simplista aduciendo que lo hizo para darnos el ejemplo de humildad; tampoco podemos utilizarlo para fijar un criterio cronológico de cuándo conviene recibir el bautismo, en la edad adulta, por ejemplo.

Cuando estudié Cristología en el Seminario, comprendí el motivo y el sentido del Bautismo del Señor.

Aún después de recibir el bautismo, el Señor indica, en algunos de sus discursos, que debe recibir un bautismo y que tiene prisa por recibirlo (Lc 12,50). Y cuando los hijos de Zebedeo piden los primeros puestos, Jesús les pregunta: “¿Están dispuestos a beber el cáliz que yo he de beber y a recibir el bautismo con que seré bautizado?” (Mc 10,38). Está aludiendo de forma manifiesta a su muerte, de la cual el Jordán es apenas el prólogo.

No fue a “lavar” pecados personales al Jordán, sino los nuestros. No nos estaba dando el “ejemplo”. Lo estaba haciendo el lugar nuestro en cuanto a lo de muerte significa el bautismo.

A eso se refiere la respuesta que Jesús da a Juan cuando se resiste a bautizarle: “Haz ahora lo que te digo, pues así conviene que cumplamos toda justicia” (Mt 3,15). Aquí el término “justicia” no tiene el sentido retributivo ni vindicativo, sino el de “ajustarse” obedientemente a la voluntad de Dios, a su plan de salvación.

Además, no podemos ignorar la manifestación Teofánica que se dio en ese momento. Fue como la primera “comparecencia pública” de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No hubo convocatoria de Cadena Nacional, pero hubo testigos fidedignos.

Jesús lo trae al recuerdo un día que los fariseos le preguntan con qué autoridad predica y hace curaciones. El Señor les responde con otra pregunta: “Les contestaré si ustedes me responden: El bautismo de Juan ¿era de Dios o de los hombres?” (Mc 11,27).

Tal vez tomaron la pregunta de Jesús como una evasión, pues si respondían “de parte de Dios”, Jesús les hubiera reclamado el que no le hicieran caso a Juan. Y si respondían que venía “de los hombres”, corrían el riesgo de que la muchedumbre los rechazara, pues todos reconocían en Juan un auténtico profeta.

Por eso, los fariseos respondieron: “No lo sabemos”. Y Jesús les dijo, seguramente con una sonrisa: “Pues yo tampoco les respondo” (Mc 11,33)

Pero en realidad Jesús estaba remitiéndole a los hechos, respondiendo así a la pregunta inquisitoria que le hicieran los fariseos: su autoridad viene del cielo, de su Padre, quien lo ha legitimado públicamente, “Éste es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias” (Mt 3,17).

Para nosotros el bautismo es un camino de salida, para escapar de la muerte, entrando así en la vida de Dios. Para Jesús, el bautismo en el Jordán fue lo contrario: un camino de entrada en la muerte, recogiendo todos los pecados que los demás habían dejado dentro del río y los que la humanidad cometería posteriormente.

No fue una escena insignificante que podía pasarse por alto o que podemos reducir simplistamente ahora. Fue nada menos que el comienzo de la gran batalla que concluiría en la cruz y la resurrección.

Como dirá Manuel González Gil: “desde el momento del bautismo, se alza en el horizonte la silueta de la cruz”.

A partir de esto, no podemos pasar por alto nuestro propio bautismo. El día en que lo recibimos, aunque no hubo manifestaciones extraordinarias, sí sucedió algo extraordinario por la similitud al día en que lo recibió Jesús: los cielos se “abrieron” para nosotros y han quedado abiertos para recibir las bendiciones de Dios, nuestro Padre, y como oferta permanente de salvación.

Que Dios les bendiga

Su hermano, José Jesús Mora

 

4 comentarios en “BAUTISMO

  1. Buen día y muchas bendiciones P. Jose Mora

    Que alegría saber de usted a través de este blog.

    Muy interesantes sus publicaciones, precisamente en mi Reunión de Grupo del sábado 3 del mes que corre, refexionabámos sobre el bautismo de Jesús, volviéndose muy interesante la Reunión, en algunos puntos coincidimos con lo de su artículo, otros son nuevos, como ser lo que señala que aprendió en el Seminario, aunmentando nuestro conocimiento sobre la personalidad de JESÚS y todos los hechos que le rodearon.

    Siempre le recordamos con mucho cariño P. Mora

    MIRIAM MARIA IRÍAS
    CURSILLISTA

    • Gracias, Miriam María, por su alentador correo. El Cursillo es una experiencia inolvidable. Ojalá que perseveren con buen ánimo y que sigan alimentando su vida con la Palabra de Dios.
      Que Dios le bendiga.

  2. Hola Chepe, te agradesco que me envies las vitaminas, me gustan mucho, te felicito por esa capacidad que tenes y sobre todo que desde lo que sabes hacer podes ayudarnos mucho. en mi caso he aprendido bastante;pero sabes que lo mas importante de tus mensajes no es ke tan buenos sean sino que tratemos de hacerlos vida. Gracias por compartir tus mensajes.

    • Gracias, Dina, por tu bonito mensaje. Eso es lo más gratificante para mí: saber que hay personas a los que le son de provecho estos mensajes. A veces no encuentro mucho tiempo para hacerlos, pero mensajes como el tuyo me motivan a apartar tiempo en medio del trabajo.
      Chepe

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