SEMANA SANTA. DOMINGO DE RAMOS

VITAMINAS PARA EL CORAZÓN,

SEMANA SANTA. DOMINGO DE RAMOS

Iniciamos la Semana Santa con la tradicional procesión de Ramos. Un signo sencillo, pero profundamente desafiante. Para algunos es costumbre, para otros superstición, para otros fanatismo… pero para muchos, gracias a Dios, es un compromiso real: una decisión de fe que no se queda en un momento, sino que busca transformar la vida.

Después de participar en la liturgia, solemos llegar a casa y colocar los ramos en forma de cruz, detrás de la puerta o en un lugar visible. Pero no nos engañemos: no son amuletos, no son protección mágica contra los males (para eso, probablemente funcione mejor una buena cerradura o una alarma). Los ramos tienen un propósito mucho más profundo: ser un recordatorio constante.

Cada vez que entremos o salgamos de casa, ese ramo debería hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Estoy siendo fiel a Cristo hoy? ¿O lo estoy dejando, poco a poco, en el rincón de mi indiferencia?

Porque lo que celebramos no es un hecho lejano. La Pasión de Jesús no pertenece solo al pasado… se repite todos los días. Aquella multitud que gritaba “¡Hosanna!” fue la misma que, días después, gritó “¡Crucifícalo!”. Y esa contradicción no está solo en la historia… está también en nuestro corazón.

Aclamamos a Jesús cuando todo va bien, cuando nos conviene, cuando estamos en comunidad. Pero lo negamos con nuestras decisiones, con nuestra falta de coherencia, con nuestra tibieza, con nuestro silencio ante lo que está mal. Nos cuesta la fidelidad. Nos cuesta la perseverancia. Nos cuesta sostener lo que un día proclamamos.

Por eso, la lectura de la Pasión en este Domingo no es solo un recuerdo. Es un espejo. Nos obliga a preguntarnos: ¿qué papel estoy desempeñando yo en esta historia?

¿Soy Pilato, que se lava las manos para no complicarse?
¿Soy Pedro, que promete mucho pero falla en el momento decisivo?
¿Soy de los que gritan con la multitud sin pensar?
¿O soy capaz de permanecer, de sostener, de ser fiel?

La Semana Santa es una invitación clara: dejar de repetir la historia… y empezar a transformarla.

Romper el guion.

No lavarnos las manos, sino asumir nuestra responsabilidad.
No negar a Jesús, sino defender nuestra fe con coherencia.
No dejarnos llevar por la ira o el ego, sino aprender a amar mejor.
No cargar la cruz de mala gana, sino abrazarla con sentido.
No traicionar con gestos vacíos, sino vivir una fe auténtica.

No podemos permitir que esta Semana Santa sea “una más”.
No puede ser lo mismo del año pasado.

Si todo termina igual, entonces no hemos entendido nada.

Algo tiene que cambiar.
Algo tiene que sanar.
Algo tiene que nacer de nuevo en nosotros.

Y ese cambio… empieza hoy.

Que Dios les bendiga

Su hermano, José Jesús Mora

6 comentarios en “SEMANA SANTA. DOMINGO DE RAMOS

  1. Que preciosisima reflexion Padre Mora, ud. como siempre escrito todo directo desde su corazon,…

    Muchas gracias,
    Dios lo ilumine siempre y le siga llena de espiritualidad.
    Un abrazo desde USA.

  2. Hola mi estimado P. Mora!!!
    Me encanta su reflexion…. es muy interesante porque asi uno puede cuestionarse cada una de las cosas q menciono…
    Gracias por compartir su conocimiento con nosotros…
    Saludos a la distancia! 😉

    • Hola, Rosita: qué bueno que le es muy útil e interesante. Usted siempre ha estado unida a la Iglesia por su formación en el Colegio y su integración en grupos juveniles. Le pido a Dios que esa llama no se debilite, sino que se fortalezca e ilumine a los que le rodean.

  3. Una reflexión que hace actual el acontecimiento, que hace no solo escuchar y participar como un oyendo olvidadizo o curioso, sino como un verdadero creyente que acepta el reto de seguirle y hacer lo correcto. Dios le bendiga José Jesús y a tu bella familia. Te deseo lo mejor. Roberto paiz.

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